El esfuerzo que no quiere emigrar
“La mayoría de discursos sobre el mundo rural se debaten entre el desprecio y la fascinación. Y ambos son tremendamente peligrosos” H. G. Barnés. El Confidencial Hace poco que estoy en este otro lado de la historia. Nací, estudié y trabajé en Madrid y ahora vivo aquí, en el Maestrazgo turolense. No porque no haya tenido más remedio ni porque me haya tocado: es porque quiero. Seguramente, si estáis leyendo estas líneas, sabréis que esa elección tiene mucho que ver con unos rizos de ojos claros, pero lo cierto es que ahora vivo por estas tierras porque así lo he elegido. No sé quiénes escriben los libros de historia. Ni sé si en Teruel y en Madrid nos enseñan la misma historia. Lo cierto es que yo, durante todos mis años en el colegio e instituto, estudié el llamado “éxodo rural” como un proceso inevitable y, sobre todo, de una lógica aplastante. ¿Cómo no se iba a ir la gente de los pueblos? ¿Cómo iban a resistirse a todas las oportunidades que ofrecían las ciudad...