A veces, en la fruta, hay bichos
Dicen que hay tres fuerzas que mueven el mundo: el dinero, el poder y el amor. Soy bastante ahorradora y en mi casa dicen que, desde muy pequeñita, una mandona. Sin embargo, fue la tercera fuerza la que me trajo hasta Castellote. Aquí comenzó, hace apenas dos años, mi “aventura rural”, en la cual hoy en día sigo inmersa. He aprendido y me he sorprendido mucho, he puesto todos los sentidos a trabajar y me he dado cuenta de que no tenía ni idea de cómo es la vida en un pueblo, e inconscientemente estaba cargada de prejuicios urbanitas. Ahora, espero, tenga alguno menos. ¡Y lo que me queda aún por (de)construir! De momento, aprovecharé la oportunidad de escribir en esta revista para exponeros algunas de mis experiencias y descubrimientos. Lo haré, si me permitís, a través del humor, sin duda la cuarta fuerza que mueve el mundo. ¡Allá voy! A veces, en la fruta, hay bichos . El día que lo descubrí me quedé muerta. Me disponía, un caluroso día de julio, a comerme un níspero (que previament...